En el número anterior hablábamos de las claves para que el sexo no sea siempre lo mismo, uno de los tips que allí detallamos son los juegos previos. Pero ¿que significado puede tener esta actividad más allá de desterrar la rutina de la habitación?. No se trata sólo de una forma de comenzar la relación sexual sino también tiene una razón fisiológica. Está comprobado que las mujeres alcanzan la excitación mucho más lenta, si se llega a la penetración con un nivel bajo de excitación es más difícil que llegue al orgasmo. Además mediante el juego previo se logra una mejor lubricación. En lo que respecta al hombre, la intensidad del placer es aún mayor en el orgasmo cuando comienza jugando con su pareja. De hecho según estudios la previa hace que tengan más posibilidades de llegar al clímax juntos. El encuentro de dos personas a través de un juego sexual es algo aplicable a todas las etapas de la vida en la adolescencia, en la juventud y en la madurez. Porque justamente este tipo de conductas tiene como finalidad descubrirnos y descubrir al otro. En la adolescencia comenzamos a conocer el propio cuerpo y las cosas que nos dan placer. En la juventud quizá debamos guiar a nuestra pareja sobre los caminos que nos llevarán al goce pleno de la relación. Mientras que en la edad adulta probablemente debamos redescubrirnos a nosotros mismos y a quien nos acompañe. Por eso justamente los sexólogos recomiendan a las parejas maduras que han perdido la pasión en la cama que incorporen estos aditivos. Más allá de la etapa de la vida que atravesamos es importante tener en cuenta que a la hora de plantear un juego previo debemos ser respetuosos de las ideas de quien nos acompaña. Esto también puede ser un buen afrodisíaco, brindar la confianza de expresar lo que necesite y lo que no le guste sin miedo a ser juzgado por ello. No importa si elegimos el mejor escenario romántico o un conjunto sado siempre y cuando ambos se sientan cómodos. La experiencia es de a dos y debe ser vivida sin culpa ni prejuicios y disfrutada igualmente.

El juego en la sexualidad
Porque esta práctica beneficia a la pareja fortaleciendo el vínculo, la intimidad y la comunicación tanto verbal como corporal. Si hablamos de tipos de juegos previos podemos hacer cuatro grupos de cosas o acciones que pueden resultar excitantes: - En el lugar que me gusta: Mucho antes del encuentro sexual podemos comenzar cenando en un sitio romántico o en el lugar que los dos acordemos como “estimulante”. Un lugar ambientado con velas, buena música y una bebida que ambos disfrutemos. Un baño de inmersión juntos con sales aromáticas. - Cuando haces lo que me gusta: Los abrazos, los besos, las caricias, un buen masaje con aceites aromatizados son los clásicos de los juegos previos. Pero ¿por qué desvestirnos frente a nuestra pareja con una sensual danza? Hay que perder el miedo al ridículo y animarnos a sentirnos sexys. El sexo oral y la masturbación son también protagonistas en esta etapa de la relación sexual, disfrutar de nuestro propio goce y el del otro. Incluso porqué no animarnos a experimentar miradas y roces, eso sin duda despertará la imaginación de nuestra pareja. - Cuando usas lo que me gusta: Otras veces los objetos pueden ser los protagonistas: la lencería erótica, un disfraz sexy o hasta incluso juguetes sexuales. - Cuando me dices lo que me gusta: Este es el momento para decir aquello que realmente sentimos, no se solamente de piropear a nuestra pareja quizá también tengamos ganas de expresar cosas “menos educadas” pero igualmente excitantes. Es decir, los juegos sexuales previos se tienen que vivir con todos los sentidos. Con las palabras y los oídos para abrirnos a la otra persona y hacerle saber qué nos hace sentir más placer. Con la intuición y la apertura para poder identificar el camino que nos marca quien nos acompaña. Allanada esta senda sólo nos hará falta tiempo para disfrutar de una sexualidad plena.